
Ocho bebés han sufrido vómitos y problemas gastrointestinales en España, de los que cinco han requerido ser hospitalizados, tras consumir las leches infantiles investigadas por contener la toxina cereulida y que ya han sido retiradas del mercado. Así lo recoge el boletín de alertas del Centro Europeo para el Control de Enfermedades (ECDC) en una información que hasta ahora no había sido hecha pública por las autoridades españolas. Desde el Ministerio de Sanidad señalan que se trata de casos sospechosos y afirman que todos los bebés fueron diagnosticados en diciembre y han presentado una evolución positiva. No se han hecho públicos más detalles de los afectados, como la edad o la comunidad autónoma de residencia.Según el informe del ECDC, “España ha reportado ocho casos de vómitos, todos ellos tras haber consumido los productos potencialmente afectados, cinco de los cuales han tenido que ser hospitalizados”. El boletín del ECDC también informa de que, a pesar de la coincidencia entre el consumo del producto y los trastornos de salud sufridos por los bebés, “los casos sospechosos no han podido ser confirmados en el laboratorio”, algo habitual en estas crisis alimentarias dada la complejidad de las pruebas y la rápida evolución de los pacientes.El informe añade que “a pesar de que se han recibido notificaciones adicionales [de otras posibles intoxicaciones]no ha sido posible establecer una relación causal entre la presentación de los síntomas clínicos y el consumo de los lotes de producto afectado”. Pedro Gullón, director general de Salud Pública de Sanidad, ha explicado que “no sería extraño que en los próximos días pueda haber más casos sospechosos”, en parte porque “la vigilancia epidemiológica ha sido reforzada”. Esto hace que episodios clínicos que en condiciones normales pueden pasar desapercibidos, ahora son detectados rápidamente por el sistema sanitario. En todo caso, ha recordado Gullón, el gran consumo de estos productos y lo común de los síntomas gastrointestinales hace que sea “muy difícil” confirmar o descartar sin ninguna duda y en todos los casos la relación directa entre la leche y los trastornos gastrointestinales. EL ECDC recoge en su publicación que “los productos retirados han tenido una amplia distribución en la UE y otros países; por lo tanto, la probabilidad de exposición a un lote de fórmula contaminada es de moderada a alta para los lactantes que la consumen”.Igualmente, la agencia de salud pública de la UE señala: “El impacto de la exposición a la toxina y el desarrollo de síntomas gastrointestinales es de bajo a moderado, dependiendo de la edad del niño. Los recién nacidos y los lactantes menores de seis meses pueden tener más probabilidades de desarrollar síntomas y son más sensibles a la deshidratación, anomalías electrolíticas… Por lo tanto, el riesgo global para los niños menores de un año en la UE se calificaría como moderado en este incidente”.El boletín de alertas también informa de la situación en otros países del continente. En Francia, 11 bebés han sido hospitalizados tras consumir las leches retiradas y se investiga su posible relación con dos fallecimientos. Reino Unido ha contabilizado 36 casos, de los que no se detalla su evolución; Bélgica cinco y Dinamarca “varios”.Antonio Caballero, de la Unidad de Toxicología Clínica del Puerta de Hierro, explica que la cereulida es “una molécula tóxica producida por ciertas cepas de Bacillus cereus, una bacteria que produce de esporas, ubicua en el ambiente y reconocida como patógeno alimentario”. “La toxina es extremadamente resistente al calor, a la acidez y a las enzimas proteolíticas, lo que permite que persista en alimentos incluso después de procesos de cocción o pasteurización”, añade este experto.La cereulida provoca “síntomas gastrointestinales agudos, principalmente náuseas y vómitos” y los alimentos en los que “es más frecuente encontrar la presencia de Bacillus cereus y la toxina son los ricos en almidón, especialmente arroz cocido y pasta que hayan sido manipulados o almacenados a temperatura ambiente durante periodos prolongados” y también “la leche y productos lácteos”. Varias marcas afectadas en EspañaEn las últimas semanas, ha habido un goteo de retiradas de leche de fórmula para lactantes en España. El primero fue notificado el pasado 12 de diciembre, cuando Nestlé anunció la retirada de un lote de la marca Nidina 1 por la presencia de esta toxina. La empresa suiza explicó a EL PAÍS: “Esta retirada ha sido una medida de precaución debido a la posible presencia de cereulida en uno de los ingredientes de un proveedor utilizado en los lotes afectados. Nestlé adoptó desde el primer momento un criterio más restrictivo que el establecido posteriormente por la EFSA [Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria]. Mientras la autoridad europea concluía el nivel de concentraciones de cereulida en fórmula reconstituida, Nestlé ya aplicaba un umbral interno más estricto, basado en la no detectabilidad”.Esa retirada, que luego ha alcanzado a otras empresas, se inició en Francia, donde las autoridades investigan la muerte de dos bebés. Desde Nestlé señalan: “Hasta la fecha, no hemos recibido ningún informe médico que confirme una relación con enfermedades asociadas a nuestros productos. Asimismo, según han informado las autoridades francesas, en este momento no hay ningún indicio de que esos trágicos hechos estén relacionados con el consumo de nuestros productos”.En las últimas semanas, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) ha ido ampliando la alerta con varias marcas más, entre ellas Lactalis Nutrición, Babybio Caprea 1, Babybio Optima 1, Almiron y Bledina. “Se ha detectado la contaminación por esta toxina en un ingrediente específico para la elaboración de fórmulas infantiles y las marcas están haciendo análisis y retirando los productos donde aparece. En la mayoría de los casos son análisis de autocontrol, por lo que ni siquiera llegan al mercado, con lo que hay que tranquilizar a la población”, señalan fuentes del sector. Un portavoz de una de esas marcas, Lactalis Nutrición, comentó a EL PAÍS: “La retirada está estrictamente limitada a dos lotes específicos y nuestros sistemas de trazabilidad nos permiten identificar su distribución. En todo caso, hablamos de una posible afectación muy residual, ya que los productos afectados de la marca Damira no alcanzan el 1% de cuota de mercado en España”. Desde la Aesan piden tranquilidad a los consumidores, dado que la mayoría de los productos se han retirado antes de su llegada al mercado, si bien recuerdan que no se deben consumir los lotes afectados. Y se remiten a la información de su web: “Se han producido varias retiradas de preparados para lactantes asociados a una posible presencia de cereulida. La EFSA ha efectuado una evaluación del riesgo para la cereulida en lactantes y ha determinado las concentraciones de cereulida en los preparados para lactantes y en los preparados de continuación que podían ser preocupantes desde el punto de vista de la seguridad alimentaria”. Y continúa: “Esta evaluación [de la EFSA] pretende ayudar a los gestores de riesgos de la UE a determinar cuándo deben retirarse los productos del mercado como medida de precaución para la salud pública”. Fuentes del sector explican que las empresas se guían por esta evaluación y están retirando cada vez más productos, algo que puede continuar en las próximas semanas.
Hospitalizados cinco bebés en España tras consumir las leches retiradas por contener una toxina | Sociedad
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