
El fiscal federal Jack Smith, que nunca logró sentar en el banquillo al entonces candidato republicano, Donald Trump, pese a considerar que sobraban los motivos en dos casos separados, respondió este jueves a las preguntas de otra case de tribunal: el tribunal del Capitolio.Smith compareció, por petición propia, ante el Comité Jurídico de la Cámara de Representantes para explicar ante los congresistas su papel como fiscal especial. Lo nombró en 2023 Merrick Garland, al frente del Departamento de Justicia de Joe Biden, para investigar a Trump por su gestión de los papeles de Mar-a-Lago, documentos confidenciales que este se llevó sin permiso a su residencia privada en Florida, y por su participación en los hechos que condujeron al asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021. Ambos casos quedaron enterrados por la victoria electoral del ahora presidente de Estados Unidos.“Nuestra investigación aportó pruebas irrefutables de que el presidente Trump participó en actividades delictivas”, dijo Smith al principio de una larga audiencia de cinco horas. “Si hoy me preguntaran si procesaría a un expresidente basándome en los mismos hechos, lo haría sin importar si este fuera demócrata o republicano. Y diría lo siguiente: ‘Nadie, absolutamente nadie, debe estar por encima de la ley en este país, y la ley exige que se rindan cuentas’. Eso fue lo que hice”.Smith basó su defensa frente a los ataques de la bancada republicana ciñéndose a los hechos y recurriendo una y otra vez a su historial previo a convertirse en uno de los mayores enemigos de Trump. Se presentó como un abogado “apolítico” que se limitó a aceptar una tarea que se demostró extraordinariamente compleja. Los congresistas demócratas elogiaron una y otra vez esa labor, tal vez sin darse cuenta de que esa insistencia empañaba la defensa de la neutralidad de Smith. “Los demócratas llevan 10 años persiguiendo al presidente Trump, y nadie debe olvidarlo”, dijo el republicano Jim Jordan (Ohio), presidente del Comité. “Al tipo que los estadounidenses, ‘nosotros, el pueblo’, eligió dos veces”. Jordan repasó en su intervención inicial los dos impeachments (juicios políticos), en 2020 y 2021, a Trump, el escándalo por la presunta injerencia rusa en las elecciones de 2016 y los cuatro procesos penales contra él, que desembocaron meses antes de su segunda victoria en las urnas en una condena por 34 delitos graves. Esta llegó en el que se celebró en Nueva York, en relación con un pago en dinero negro a una actriz porno para que esta acallara una relación extramatrimonial que el condenado aún niega. El miembro demócrata de mayor rango, Jamie Raskin (Maryland), recordó que “cuando [al fiscal especial] se le preguntó si creía que las pruebas eran suficientes para obtener una condena penal contra, su respuesta fue de una sola palabra: ‘sí”. Raskin fue uno de los nueve miembros de la comisión bipartidista que estudió durante 18 meses los hechos el 6 de enero y concluyó que Trump merecía ser procesado. Afirmó que Smith “investigó a fondo los hechos”, que “cumplió con todas las leyes y las normas éticas”, y acusó al presidente de Estados Unidos de “tomar el control del Departamento de Justicia”, y de actuar “sin disimulo, basándose en motivos de venganza política y personal”.Intervención en TruthMás o menos una hora después de eso, Trump vino a probar esas acusaciones cuando interfirió en la audiencia del Congreso desde su cuenta en la red social Truth, en la que describió a Smith como un “desquiciado” −se quedó lejos de sus palabras del martes, cuando lo llamó “enfermo hijo de puta−. “Está siendo aniquilado ante el Congreso”, posteó Trump, en otra de sus exageraciones: el fiscal tuvo éxito a la hora de enfriar los ánimos de la sala con una actitud calmada, un tono monótono y la costumbre de crear prolongados silencios antes de responder. “No debería ejercer la abogacía”, escribió también Trump. El republicano, en otra flagrante injerencia en los asuntos de su Departamento de Justicia, añadió: “Ojalá la Fiscal General [Pam Bondi] esté investigando sus acciones, incluyendo a algunos de los testigos corruptos y deshonestos que intentó usar en su caso contra mí. Todo fue una estafa de los demócratas; ¡deberían pagar un alto precio por lo que le han hecho a nuestro país!”. Cuando acabó la audiencia, el presidente volvió a la carga en Truth: “Teniendo en cuenta su testimonio de hoy, no hay duda de que [Smith] merece ser procesado”. El argumento de los miembros de su partido, que no aportaron nuevas pruebas, es que Biden instrumentalizó al Departamento de Justicia y que por eso Trump ahora está tomándose la revancha. Sus representantes acusaron una y otra vez a Smith de participar en una “conspiración” que se demostró fallida: los casos que se fueron acumulando contra el entonces candidato no hicieron sino aumentar su ventaja frente a sus rivales tanto durante las primarias republicanas como en su enfrentamiento Kamala Harris. Al Congreso acudieron este jueves cuatro de los policías atacados durante el asalto al Capitolio. Smith les sonrió antes de prestar juramento al principio de una audiencia que había pedido él mismo para tener la oportunidad de defender su actuación. Los republicanos, que ya le habían tomado declaración en diciembre a puerta cerrada, trataron sin éxito de evitar que esta se celebrara. Uno de esos agentes, Michael Fanone, protagonizó uno de los momentos de la jornada. Fue cuando el congresista de Texas Troy Nehls, uno de los representantes más leales de Trump, autor de un libro que defiende el bulo de que los demócratas robaron las elecciones de 2020, defendió que los agentes heridos fueron víctimas de la gestión de las autoridades del Capitolio, y no de la turba violenta. Mientras fingía una sonora tos, Fanone masculló: “Váyase usted a tomar por el culo”.
El fiscal especial que imputó a Trump defiende ante el Congreso que actuó de modo “apolítico” y el presidente pide su procesamiento
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