Claudia Zornoza es la primera futbolista que se retira del grupo que levantó con la selección española el Mundial 2023. La madrileña, de 35 años, cuelga las botas tras una carrera que comenzó en 2008 en el amateurismo del CD Pozuelo de Alarcón y que terminó hace unas semanas en el profesionalismo del Utah Royals de EE UU. En esos 17 años, pasó por ocho equipos, se recuperó de dos roturas de ligamento cruzado, superó la muerte de su padre y vio cómo el fútbol femenino pasaba del ostracismo a los focos. Diplomada en Magisterio y Educación Física y máster en Gestión Deportiva, la excentrocampista atiende a EL PAÍS para repasar su trayectoria y reflexionar sobre el estado del fútbol femenino y la Liga F.Más informaciónPregunta. Aún le quedaba fútbol, ¿perdió la ilusión?Respuesta. Podría estirar y ganar mucho más dinero, pero son 35 años. Me quería retirar bien, no pasándolo mal o estando en un banquillo. Llevo mucho tiempo jugando, he aguantado muy bien dos operaciones de rodilla en el [ligamento] cruzado de la misma pierna. Hay vida más allá del fútbol, era el momento de parar. P. ¿Sentía que no le compensaba el esfuerzo? R. Me muevo mucho por ilusión, por motivación, y ya me estaba costando. La presión y la exigencia que hay en la Liga americana son altas: los entrenamientos diarios, que son dos horas más luego gimnasio, los viajes… Las vacaciones no las disfrutaba, ni el día libre que tenía. No podía. El tiempo que estás en off-season tienes que prepararte para la pretemporada. Estaba agobiada. Me encantó la experiencia, pero ojalá me hubiera cogido antes. Perdí la ilusión y, sin eso, yo me desmotivo.P. ¿Cómo piensa ocupar la vida? R. Es difícil dejar el fútbol y venir sin nada a España. Me estoy formando en finanzas y preparando el C1 de inglés. Estoy explorando oportunidades del sector del deporte, que es donde más experiencia tengo y puedo aportar. No quiero estar quieta.P. Acaba de hacer un voluntariado en Kenia.R. Era profesora de niños que no tienen una economía suficiente. Los colegios no tienen nada que ver con los de aquí. Di clases de inglés y de español y también hice deporte con ellos. Fue maravilloso. Había un equipo de fútbol femenino y fui a verlas. Viven todas juntas en chabolas en muy malas condiciones. Entrené con ellas, les regalé cosas de higiene, colchones… Con muy poquito dinero ayudas muchísimo. Quiero repetir.Claudia Zornoza, el pasado jueves en la sede de EL PAÍS, en Madrid.INMA FLORESP. Hace unas semanas, Aitana Bonmatí dijo que la Liga F está “dejada de la mano de dios”. ¿Cómo lo ve?R. Entiendo a las jugadoras. Cuando sales fuera o estás en el Barça es normal que una se canse de que los avances no vengan rápido. En España, las jugadoras primero tuvimos que demostrar lo que valemos, ganar un Mundial, llenar estadios, y todo lo demás vino despacito. El problema principal es que no se formó una base primero. En otros países, todo está supermeditado, desde la estructura hasta la planificación, y la inversión es enorme. Aquí, lamentablemente, aún se necesita inversión.En España, las jugadoras tuvimos primero que demostrar lo que valemos, ganar un Mundial, y todo lo demás vino despacito”P. ¿No pensó en volver a la Liga F?R. No me planteaba jugar otra vez aquí. Estaba en otro mundo, uno con muchos años de ventaja. Ojalá que aquí se llegue a eso, pero se está viendo claro que va a ir lento.P. Es la primera jugadora que ganó el Mundial que se retira. ¿Cuál es su mejor recuerdo del torneo?R. Compartirlo con el grupo y vivirlo con mi familia. Yo jamás me imaginé estar en Australia y Nueva Zelanda y ver a mi tío, mi hermano, mi tía. Estás dos meses en una burbuja y yo, que soy más sentimental, me quedo con las cosas más sencillas.P. A nivel personal, ¿lo pasó mal esos dos meses?R. Sí, soy sincera y es duro. Estábamos encerradas en un hotel, no podíamos recibir visitas y no podíamos salir si no iba todo el equipo o el staff. Eso en la selección española pasaba. Teníamos poco ratitos libres. El día a día era complicado.P. El triunfo en el Mundial incentivó que haya más niñas que nunca jugando al fútbol en España. ¿Esta generación ha cambiado la historia?R. Totalmente. Que Aitana y Alexia hayan ganado el Balón de Oro durante tanto tiempo no es normal. En una Liga que está avanzando, pero que todavía está donde está y que tiene muchísimo margen de mejora, las dos mejores jugadoras del mundo están aquí. Entiendo perfectamente a las jugadoras. Hay muchos equipos que de verdad están apostando y es frustrante.P. Usted ha vivido todo el crecimiento.R. Llevo jugando desde que los campos eran de tierra y los balones eran Mikasa. He vivido toda la mierda. Entonces, aunque sean avances pequeños, yo los he valorado mucho, porque vienes de donde vienes. Luego sales a otras ligas y dices: “Madre mía”. Hay años luz de diferencia, pero es bonito ver que las niñas ahora no tienen miedo a jugar al fútbol, ven a referentes, todas las jugadoras de la Liga salen en la tele.Cuando sales a otras ligas dices: ‘Madre mía’. Hay años luz de diferencia”P. Pero los campos no están llenos, la asistencia media es muy baja.R. Es otro punto que se debería mejorar. Los partidos tienen que ser atractivos, es algo primordial, con campos buenos, estadios y mucha gente, como en Inglaterra o EE UU. P. ¿Por qué dejó la selección tras el Mundial?R. La decisión fue fácil. Yo no viví muchísimos campeonatos. Yo iba a entrenar con las inferiores cuando estaba como seleccionador Ignacio Quereda. Era una niña de 18 años y siempre me descartaba. A mí Quereda me llamaba “ciruela” porque hay una ciruela que se llama Claudia. Yo me lo tomaba a cachondeo porque en mi pueblo, en Bochones, también me llamaban así, pero no era normal. En la absoluta pude disfrutar mucho más, pero no he sido una jugadora que haya tenido un recorrido bestial en la selección. Gané un Mundial y con eso pensé que era suficiente.P. Usted jugó tres temporadas en el Madrid. ¿Tiene la impresión de que el club se cree el proyecto del femenino?R. Sí. Desde que yo entré hasta ahora ha habido muchos avances. Entras en el Real Madrid y es verdad eso que dicen de que es Disneyland. Fueron tres años inolvidables. Viví las mejores Champions del club, fue una experiencia deportiva muy grande. Es el sitio más profesional en el que estuve en España.Más informaciónP. ¿Por qué el Madrid es el único club de Primera que no ha abierto su estadio al equipo femenino?R. No estoy dentro como para saber el porqué, pero sí puedo decir, como jugadora, que ojalá lo abran. Sería un boom, algo muy llamativo, y veríamos más gente ese partido. Ayudaría mucho al fútbol.P. El Madrid no la dejó salir en enero de 2024, pero se quedó medio año más en la ciudad y pudo acompañar a su padre durante sus últimos meses de vida. ¿Fue el momento más duro que ha vivido?R. Sí, las dos operaciones de rodillas se quedan atrás. Lo viví todo a matacaballo. Estaba enfocada en ayudar a mi padre. Pasé por un periodo de estrés, seguramente de depresión también, del que yo no fui consciente hasta que pasó el tiempo. Sobrevivía día a día. Muchas veces, en los mismos entrenamientos, de repente me daba la llorera, y los del cuerpo técnico venían y me intentaban tranquilizar. Tenía mucho metido dentro.P. ¿Se enfadó cuando no la dejaron irse a EE UU?R. Me cabré muchísimo. Hablé con Ana Rossell [directora deportiva]con Alberto Toril [entonces entrenador]con todos. Quería huir de la situación familiar que tenía y agradezco que Ana me dijera no. Pude vivir todo eso con mi padre, y además ellos me arroparon mucho. P. ¿Se arrepiente de algo?R. Hice las cosas como las sentí, y cuando haces lo que sientes, está bien hecho. No me arrepiento de nada.

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