Fue Lamine Yamal el primero en correr a abrazar a Ronald Araujo. No tardaron en sumarse al corrillo los otros ocho jugadores de campo del Barcelona. No era un festejo cualquiera: el uruguayo, en su primer partido como titular tras dejar atrás sus problemas de salud mental, firmó el segundo gol del Barça ante el Albacete. Una suerte de catarsis que terminó con un abrazo especial entre Araujo y Hansi Flick. “Hansi es como un padre para todos nosotros. Todo el mundo le tiene cariño. Sabe cómo manejar la situación de cada jugador. Se ha portado espectacular conmigo. Le tengo mucho cariño”, contó Araujo. Más informaciónEl carrusel de cambios de Flick para visitar al Albacete perseguía un objetivo: equilibrar los minutos de sus jugadores, también sus estados de ánimo. Así se explicó la presencia de Cancelo en lugar de Koundé, como la de Gerard Martín por Balde. Descansó el incansable Fermín López para que Dani Olmo recupere su puesto fetiche como mediapunta, pero pocas modificaciones buscaban un inflamador motivacional como la de Araujo por Cubarsí en la zaga.Flick había anticipado que ya estaba en condiciones de sumarse al once inicial antes del duelo frente al Real Oviedo. “Está mucho mejor”, expuso. Pero no lo hizo. Tampoco ante el Copenhague ni frente al Elche. Su momento estuvo en la Copa. Araujo fue el ejemplo de los cambios para enchufar a toda la plantilla de Flick. Justamente una de las claves del éxito del técnico alemán la temporada pasada, cuando el Barcelona se quedó con la Liga, la Copa y la Supercopa de España. En Albacete, sin embargo, sucedió que hubo un cambio no voluntario de Flick. De hecho, la modificación que más le cuesta tomar al preparador azulgrana: Rashford por Raphinha. No tuvo más alternativa. “Presenta una sobrecarga en el aductor. Será baja por precaución y el período de recuperación será de una semana”, informó la entidad catalana antes del viaje de la expedición al Carlos Belmonte. En Albacete, el a veces displicente Rashford se vistió de Raphinha. Y sus compañeros no dudaron en destacarlo. El inglés apretó a la defensa del Alba y el balón le cayó a Frenkie de Jong. Rápido, el neerlandés abrió la jugada para Lamine Yamal, que se encargó con una definición precisa de romper el cero en el marcador. Mientras el 10 corría al banderín del córner para hacer su nueva celebración —cruzarse de brazos— después de dejar su relación con Nicky Nicole y su festejo en homenaje a su expareja —ponerse la corona—, los jugadores del Barça fueron a abrazar a Rashford. Lamine también se sumó.A la celebrada acción por su intensidad para recuperar el cuero, Rashford le sumó una nueva asistencia. La número 11 de la campaña, la cuarta tras la salida de un córner. Fue, en cualquier caso, la más simbólica de todas: le puso el balón en la cabeza a Araujo. “Es muy importante para la confianza y para seguir creciendo. Me estoy sintiendo muy bien. Hice un gran partido y ayudé con un gol”, expuso el uruguayo, sustituido al final por Koundé. “Todos los culés estamos especialmente contentos por Araujo”, se sumó Laporta al brindis por Araujo. Y Flick cerró: “Tenemos que mejorar la definición, pero creamos ocasiones. Estamos en un buen momento y tenemos que seguir trabajando. Araujo tiene que ir paso a paso, tiene que seguir y lo apoyamos“. La jugada perfecta para Flick en la Copa. Y no lo fue por el éxito de la estrategia, sino por los protagonistas. Por Rashford, pero esencialmente por Araujo. Ganó el Barcelona, también los cambios de Hansi Flick. Pero ganó el esfuerzo de Rashford y, sobre todo, la recuperación de Araujo.

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