El libro de Julio Scherer en coautoría con el periodista Jorge Fernández, que estará en unas horas disponible para el público, está agitando los conciliábulos del oficialismo. “Ni venganza, ni perdón”, como se ha filtrado en diversos medios, trae la novedad de la profunda relación entre Sergio Carmona, financista de campañas de la 4T y asesinado en Nuevo León en 2021, el actual coordinador de asesores Jesús Ramírez Cuevas y el expresidente Andrés Manuel López Obrador. El libro, además de inquietar a varios amigos de Carmona – arquitecto del huachicol fiscal -, eleva la presión sobre Ramírez Cuevas que viene de un fin de semana complejo luego de la investigación de N+ que expuso a uno de sus periodistas más allegados, Alejandro Páez Varela, patrocinado por el exvocero y con cuestiones patrimoniales difíciles de explicar. En la noche de ayer lunes circuló con fuerza, promovido desde Palacio Nacional, el dato de que Ramírez renunciaría, lo cual este martes la presidenta Claudia Sheinbaum rechazó levemente, al decir que no había motivos para la salida. La misma calma previa registrada en la caída del excoordinador Adán Augusto López Hernández y en la salida de Alejandro Gertz Manero. Como sea, la percepción de una inminente salida está sobre la mesa y por eso en el gabinete ya se habla de opciones para su reemplazo. El nombre más mencionado es el de Gerardo Esquivel, que quiere entrar al Gobierno desde el inicio pero está vetado en Palenque por su comportamiento en la Junta de Gobierno de Banxico, donde solía exponer contrapuntos con López Obrador. Esquivel, que tiene acceso a Sheinbaum, en realidad pretende dirigir Pemex, pero la coordinación de asesores sería un paso intermedio hacia la Torre de Anzures. En el staff presidencial hay dudas porque el mensaje sería contundente: sale un allegado al obradorismo y entra un economista que no es del afecto del expresidente. Desde esa posición Esquivel podría supervisar cuestiones que son críticas para la presidenta: la falta de crecimiento, el ritmo de la inversión o las primeras señales de cierta retracción en los datos de empleo.

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