Durante el juicio adversarial contra el coronel en retiro David Herley Guzmán Ramírez, señalado como máximo responsable de asesinatos y desapariciones forzadas presentadas como bajas en combate en los municipios de Ituango y Dabeiba, en Antioquia, un exsuboficial aseguró que los grupos especiales del Ejército se crearon para “dar bajas”, incluso mediante combates simulados, bajo el control del entonces comandante del Batallón 79.La acusación fue presentada por la Unidad de Investigación y Acusación de la JEP, que atribuye a Guzmán Ramírez responsabilidad como coautor y coautor mediato de los delitos de homicidio en persona protegida, desaparición forzada y tratos inhumanos y degradantes, conductas calificadas como crímenes de guerra y de lesa humanidad. Los hechos investigados ocurrieron entre el 31 de agosto de 2004 y el 30 de noviembre de 2005, periodo en el que el oficial comandó el Batallón de Contraguerrillas No. 79, adscrito a la I División del Ejército Nacional.De acuerdo con la acusación, los crímenes se cometieron en Ituango y Dabeiba y, en su mayoría, los cuerpos de las víctimas fueron ocultados en el cementerio Las Mercedes de Dabeiba. El juicio se centra en 10 hechos que dejaron 18 víctimas directas: 17 personas asesinadas y un intento de homicidio. Entre las víctimas hay menores de edad de 13, 15 y 17 años. En el proceso se han acreditado 70 víctimas indirectas, entre ellas familiares de las personas asesinadas y desaparecidas.Juicio contra el coronel (r) David Herley Guzmán en la JEP. Foto:JEP.La primera jornada del juicio estuvo marcada por el testimonio del sargento segundo (r) Fidel Iván Ochoa Blanco, primer testigo presentado por la UIA. Ochoa hizo parte del Batallón de Contraguerrillas No. 79 entre junio de 2004 y mayo de 2006 y es uno de los comparecientes de la fuerza pública que aceptó responsabilidad por los crímenes imputados por la Sala de Reconocimiento de Verdad, en el marco del Caso Conjunto Cementerio Las Mercedes.Durante el interrogatorio, la fiscal del caso le preguntó por su rol dentro del batallón y su participación en los llamados grupos especiales. En su respuesta, Ochoa Blanco afirmó que “para nadie es un secreto que, para la época de los hechos, los únicos resultados que contaban en el Ejército eran las bajas y, para eso, eran creados los grupos especiales: para dar bajas y hacer operaciones especiales”.Ante la pregunta de qué tipo de bajas se esperaban, el testigo explicó que el grupo especial fue creado para producir bajas “ya fuera en combates reales o combates simulados”, práctica que calificó como criminal y que, según dijo, ya contaba con directrices claras. “Consistía en dar de baja a milicianos, colaboradores o personas que tuvieran vínculos con la guerrilla”, señaló, y agregó que estas acciones comenzaron a realizarse en el área de Santa Rita. Según su testimonio, las órdenes eran impartidas por el entonces comandante del batallón, hoy coronel en retiro David Herley Guzmán Ramírez.Ochoa Blanco relató con detalle una de las operaciones ocurridas el 9 de diciembre de 2004, en la escuela de la vereda San Luis, jurisdicción de Ituango, donde se celebraba una fiesta. Según su versión, de ese lugar fueron sacadas cuatro personas que luego fueron asesinadas y presentadas como falsas bajas en combate. Las víctimas fueron identificadas como Ricardo Antonio Úsuga Oquendo, Pacífico Sucerquía García, Roberto de Jesús Garcés Barrera y Arley Darío Rojas Graciano.“Posteriormente a la muerte de esas personas, el capitán Romero me dio la orden de buscar unas bestias, unas mulas. Los soldados que estaban conmigo amarramos los cadáveres a los mulos y fueron transportados, envueltos en plásticos, hasta el corregimiento de Santa Rita, en Ituango”, declaró el testigo. Añadió que los soldados que participaron pertenecían a la Compañía Brasil y que “empleamos nuestras armas de dotación contra civiles que no estaban armados, pero se hizo ver en ese momento que era una operación real y legítima”.El coronel (r) David Herley Guzmán. Foto:JEP.En su declaración, Ochoa Blanco también se refirió al asesinato de un informante conocido como ‘El Mocho’, ocurrido por orden del entonces comandante Guzmán Ramírez. Según relató, el argumento fue que el informante “tenía demasiada información” y debía ser asesinado. El hecho ocurrió en jurisdicción de Ituango y el cuerpo fue enterrado en ese municipio. “A raíz de este resultado, nos dieron cinco días más de permiso y recibimos felicitaciones”, afirmó.Otro de los hechos abordados en el interrogatorio fue el ocurrido el 15 de julio de 2005, en Dabeiba, donde fueron asesinados Isidoro de Jesús Cardona, Diofanor Guisao Ríos, de 17 años, y María Seneida Areiza, de 13 años. Según la acusación de la UIA, las víctimas fueron capturadas ilegalmente, sometidas a tratos crueles, asesinadas y desaparecidas por orden del entonces comandante del Batallón de Contraguerrillas No. 79, en coordinación con las compañías Brasil y Dinamarca, y los homicidios fueron encubiertos mediante la simulación de un combate.Consultado sobre los criterios para seleccionar a las víctimas, Ochoa Blanco afirmó que “debían ser personas vulnerables que accedieran a las peticiones que nosotros, por medio de engaños, les hacíamos”. En varios momentos de la audiencia, la fiscal confrontó al testigo con declaraciones previas rendidas ante la Justicia Penal Militar, en las que había ofrecido versiones distintas de los hechos. Ochoa reconoció que esos relatos eran falsos y que su objetivo era “no tener problemas jurídicos”, engañar a la opinión pública y encubrir al entonces comandante del batallón.La audiencia concluyó con preguntas sobre el rol de David Herley Guzmán Ramírez en el control y validación de las operaciones. “El comandante del batallón ejercía el total control de sus tropas. Era autónomo para delegar a los comandantes de compañía y de pelotón (…) Siempre estuvo en el área de operaciones y en los sitios donde se presentaron estos resultados. Por lo tanto, considero que tenía el total control”, declaró Ochoa Blanco ante los magistrados.El juicio continuará con la práctica de más testimonios y pruebas este miércoles a las 8:30 a. m.Redacción Justicia

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