
Han pasado dos semanas desde que la borrasca Francis dejó a su paso 1,5 kilómetros de los 4,5 totales del paseo marítimo de la macrourbanización Matalascañas (Huelva) devastados, como si hubieran sufrido un bombardeo. Las casas construidas en primera línea de costa de un tramo del arenal también sufrieron la embestida de las olas que llegó hasta los muros de sus patios. Hay unas 50 casas afectadas, aunque el Ayuntamiento de Almonte (al que pertenece Matalascañas) asegura que no existen daños estructurales. El mar se llevó por delante tres chiringuitos construidos en la playa y afectó a otros cuatro. Los vecinos recuerdan que hace años en este mismo lugar existía una playa “magnífica”, a pesar de que también soportaba temporales, que dañaban el paseo marítimo y los chiringuitos. “Pero la arena volvía, eran ciclos, ahora ese equilibrio se ha perdido” y la arena escasea. En este reportaje fotográfico se muestra el estado en que ha quedado el tramo con mayores pérdidas.
Las imágenes de Matalascañas, una costa devastada por el avance implacable del Atlántico
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