Enzo Fernández contra Donnarumma en el minuto 96. Mano a mano en el área chica después de un centro mal defendido. Amague, remate, parada, remate y gol del volante argentino, que acudió rabioso al segundo palo para completar una acción que no sacará al Chelsea de su penuria pero mete al Manchester City en serios problemas. El 1-1 en el marcador del Etihad al cabo de la 20ª jornada de la Premier consolidó el liderato del Arsenal con 48 puntos y frenó el ascenso del City con 42, los mismos que el Aston Villa, segundo y tercer clasificados de un campeonato que no da tregua. Lo sabe bien Rodri Hernández, que tuvo que contener las lágrimas al cabo de un partido descomunal que le consumió hasta la última gota de energía.

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Gianluigi Donnarumma, Matheus Nunes, Nico O’Reilly, Rúben Dias (Nathan Aké, min. 80), Josko Gvardiol (Abdukodir Khusanov, min. 50), Tijjani Reijnders (Jérémy Doku, min. 69), Rayan Cherki, Bernardo Silva, Phil Foden, Rodri y Erling Haaland

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Filip Jörgensen, Malo Gusto, Trevoh Chalobah, Benoît Badiashile, Josh Acheampong (Jorrel Hato, min. 61), Reece James, Cole Palmer, Pedro Neto, Enzo Fernández, Estêvão (Andrey Santos, min. 45) y João Pedro (Liam Delap, min. 61)

Goles
1-0 min. 41: Tijani Reijnders. 1-1 min. 93: Enzo Fernández

Arbitro Michael Oliver

Tarjetas amarillas
Reece James (min. 51), Rúben Dias (min. 53), Liam Delap (min. 78), Matheus (min. 78), Bernardo Silva (min. 92), Enzo Fernández (min. 94)

Rodri acababa de regresar al equipo titular del City. Lastrado por una durísima rehabilitación tras romperse la rodilla, el español no iniciaba un partido de Premier desde septiembre. A seis meses del Mundial, después de varios tanteos, volvió a iniciar un encuentro en pleno solsticio de invierno, bajo la nevisca, para recibir al Chelsea. El impacto fue inmediato. Sabiamente escoltado por Bernardo Silva, líder del pelotón de compañeros que supieron ahorrarle esfuerzos en el mediocampo, el español dosificó sus intervenciones con criterio magistral. Le sobró para ajustar al City en la presión y en la salida del balón, dos de las fases en las que más carencias exhibía su equipo, y además participó en casi todas las jugadas que significaron un salto al peligro. Con naturalidad, transmitiendo convicción, dio un recital. De su mano, el City pasó de ser un equipo muy competitivo a uno que además sumó grandes dosis de refinamiento. Mientras Rodri tuvo energía, durante una hora, el Chelsea solo pudo taparse bajo el chaparrón.Calum McFarlane, entrenador del equipo B, presidió la expedición del Chelsea. El equipo de Londres viajó al norte envuelto en una bruma de estrépito. Después de siete partidos sin victoria, los propietarios, los financieros estadounidenses de Cearlake y BlueCo, acababan de despedir al entrenador, Enzo Maresca, en medio de rumores escandalosos. Desde el entorno de Maresca arreciaron filtraciones que, primero, indicaron que le intentaban imponer alineaciones, y, después, que lo habían contactado desde el City para ofrecerle el puesto de Guardiola. Lo reprodujeron los grandes medios ingleses: bajo el supuesto de que el técnico español dejara el City el próximo verano —cosa que Guardiola desmintió tajantemente este viernes, advirtiendo de que cumplirá el contrato que concluye en 2027—, alguien desde el club mancuniano había preguntado por la disponibilidad de Maresca. Considerando que el nuevo director deportivo del City es Hugo Viana y el nuevo agente de Maresca es su paisano Jorge Mendes, cualquier especulación parece plausible. El hecho es que Maresca fue despedido y el club que más ha gastado en futbolistas en la historia —más de 1.500 millones de euros en los últimos tres años— ingresó al Etihad en plena convulsión y a 15 puntos del líder.Las expectativas eran lúgubres. El último partido que le había ganado el Chelsea al City había sido la final de la Champions de 2021. El primer tiempo confirmó la tendencia. Palmer desapareció, Estevao y Joao Pedro intervinieron con cuentagotas, y la defensa se juntó a rezar alrededor de Chaloba. Del otro lado de la frontera, Rodri y Bernardo Silva controlaban cada detalle. “El equipo jugó de manera extraordinaria en todos los aspectos”, celebró Guardiola. “Solo nos faltó el último toque, pequeños detalles en la zona de definición”. El gol de Reinjders cayó por decantación, como pudo entrar un tiro al palo de Haaland y otro disparo de Silva. Pero el Chelsea resistió y el desgaste se hizo patente. Gvardiol y Ruben Dias, los dos mejores defensas del City, se retiraron con problemas físicos y mientras a Rodri se le consumía la batería el equipo comenzó a perder el hilo del juego. El desenlace pone de manifiesto, una vez más, el carácter esencial que tiene el eje Dias-Rodri en este City. Cada vez que ha faltado uno, el sistema se ha descompuesto. “Las lesiones de Ruben y Gvardiol no tienen buena pinta”, lamentó Guardiola.Enzo olfateó la debilidad. Su zarpazo eleva la moral de los atribulados de Stamford Bridge pero, sobre todo, da alas al Arsenal. El equipo que dirige Mikel Arteta puede respirar aliviado: si logra preservar el colchón de seis puntos, el próximo 18 de abril, cuando visite el Etihad, podrá permitirse perder contra su rival más temido.

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