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La reciente detención de Nicolás Maduro tras una operación militar de Estados Unidos ha generado una onda de choque que trasciende las fronteras venezolanas. En Colombia, las autoridades de defensa han entrado en un estado de vigilancia especial ante la posibilidad de que grupos armados con presencia binacional, como el Ejército de Liberación Nacional (Eln), inicien una escalada de violencia como respuesta a la caída del líder del régimen.El panorama de riesgo ha sido analizado por diversos analistas internacionales. El diario The New York Times advirtió que el vacío de poder en Venezuela podría desencadenar consecuencias negativas inmediatas en la región.Entre ellas, el medio destacó “la posibilidad de un aumento de la violencia por parte del grupo militar colombiano de izquierda Eln, que tiene un punto de apoyo en la zona occidental de Venezuela”.Eln. Foto:STRINGEREl papel del Eln como actor binacionalLa preocupación de los expertos radica en la estructura operativa que esta guerrilla ha consolidado en territorio venezolano durante la última década. Según analistas de seguridad, el Eln no solo opera como un grupo insurgente tradicional, sino como un aliado táctico que ha servido para proteger rutas y frenar el avance de operativos institucionales en las zonas periféricas.Juan Camilo Ubaque, experto en geopolítica, explicó en declaraciones para Infobae que este grupo actúa como un actor binacional instrumentalizado para impedir la coordinación operativa entre las Fuerzas Militares de Colombia y los Estados Unidos.Según el analista, es previsible que se presenten represalias contra la soberanía colombiana, lo que obliga al Estado a mantener una alerta máxima para contener amenazas que ignoran las fronteras nacionales.Captura de Nicolás Maduro Foto:Archivo particularLos desafíos inmediatos en la zona fronterizaAdemás de la posible ofensiva guerrillera, existen otros factores de inestabilidad que mantienen en vilo a las poblaciones de la frontera. El análisis internacional subraya que el caos en Venezuela podría activar a los llamados “colectivos”, grupos paramilitares que han operado bajo el amparo de la dictadura y que podrían generar disturbios en las principales ciudades.Esta situación de inestabilidad proyecta tres escenarios críticos para los países vecinos:Desestabilización de sectores estratégicos como el suministro de alimentos y energía.Incremento de ataques contra la fuerza pública y la población civil en los departamentos fronterizos de Colombia.Riesgo de una nueva crisis migratoria masiva ante el temor de una guerra civil o el colapso total de las instituciones venezolanas.Pedro Sánchez, ministro de Defensa. Foto:Ministerio de DefensaRespuesta institucional del Gobierno colombianoFrente a este escenario, el Ministerio de Defensa ha liderado consejos de seguridad extraordinarios para definir la estrategia de protección nacional. La instrucción para las Fuerzas Militares es clara: priorizar la seguridad de los ciudadanos en los departamentos limítrofes y neutralizar cualquier intento de los grupos armados por afectar el orden público.Por ahora, el despliegue militar en la frontera colombo-venezolana busca evitar que el conflicto interno de Venezuela se desborde hacia territorio nacional, mientras el mundo observa cómo se reconfigura el poder en Caracas tras la detención de su principal figura política.*Artículo desarrollado con apoyo de IA y revisado por un periodista.Carlos López – Justicia – @CarlosL49 – carben@eltiempo.com
